Universitarios excavan la necrópolis de Cubillejo

Una quincena de estudiantes excavan los restos de una necrópolis visigoda en Cubillejo de la Sierra a través de un Curso de Antropología de Campo organizado por la Universidad Autónoma y Complutense. • Es una alternativa a la falta de financiación para la excavación de yacimientos arqueológicos, que permitirá costear el estudio científico de la necrópolis molinesa de los siglos VI-VII.


Con la crisis, las excavaciones de yacimientos arqueológicos y, por tanto, la investigación en este terreno, se están viendo afectadas. Para superar este problema y encontrar financiación, tres profesores de la Universidad Autónoma (UAM) y la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Jesús Herrerín López, doctor de Antropología Física; Manuel Retuerce, doctor en Historia Medieval y arqueólogo y María Luisa Cerdeño (UCM), arqueóloga y directora de las excavaciones en el yacimiento celtibérico de Los Rodiles (Cubillejo de la Sierra), han impulsado un Curso de Antropología de Campo que permitirá excavar, investigar y divulgar este verano los resultados obtenidos en una necrópolis visigoda de los siglos VI y VII, localizada en Cubillejo de la Sierra.

La arqueóloga María Luisa Cerdeño, explica que “para obtener los restos hay que excavar, pero dado que no hay ayudas de la Administración, con motivo de la crisis, una fórmula alternativa es planificar un curso en el que los estudiantes pagan para aprender”. La iniciativa, señalan los profesores, se desarrolla a través de una sociedad de arqueología y con el dinero de las matrículas de los alumnos: “Este año los alumnos pagan por hacer este curso, porque no ha habido subvención directa, ni por parte de las administraciones, ni por parte de las universidades para realizar este proyecto. Existen alumnos interesados en pagar por un curso riguroso, que a su vez financia la propia investigación del proyecto. Es el sistema anglosajón, que en España, hasta el momento, no se había aplicado”, señalan los promotores de la iniciativa.

A pesar de la corta duración de la campaña, ya se han obtenido los primeros resultados de las excavaciones. Según explica el antropólogo Jesús Herrerín, “hemos descubierto individuos que están situados en posición este-oeste, que es lo normal en estos casos, y sabemos que hay una disposición no aleatoria, es decir, una disposición sistemática de todos, uno paralelo a otro, con tumbas muy estrechas y muy juntas, lo que da una densidad bastante importante”.

Todavía no se puede conocer el número de tumbas que conforman la necrópolis de Cubillejo, pero según los cálculos del científico “seguramente se vaya casi al centenar”. En relación a las formas de vida de la población visigoda que residía en Cubillejo, Herrerín comenta que “normalmente, se trata de gente que vive en un ambiente rural, con ganadería y agricultura, pero suelen tener unas características propias que intentaremos extraer de nuestras investigaciones”.

La necrópolis tiene aseguradas algunas campañas más

En opinión de Cerdeño, la necrópolis es un yacimiento prometedor “porque parece que la densidad de tumbas es muy grande y no está alterado en absoluto, es decir, que están en posición primaria. Eso es importante, porque siempre la tierra se mueve y los restos, a veces, se desplazan, pero en principio aquí están prácticamente ‘in situ”.

Otro de los aspectos a destacar, valora el arqueólogo y doctor en Historia Medieval, Manuel Retuerce, es que, actualmente, no existen demasiadas investigaciones de campo de época visigoda: “En su momento se excavaron muchas necrópolis de este periodo, pero hace muchos años, más de medio siglo, y con una metodología muy distinta a la que estamos utilizando ahora. Existen muy pocas investigaciones de necrópolis visigodas de épocas recientes en esta provincia y por supuesto, en Castilla-La Mancha y en España”, aclara.

La intención es que esta iniciativa formativa tenga continuidad y que se aborden nuevos cursos de Antropología de Campo en años posteriores. De momento, según adelanta la profesora, el yacimiento de Cubillejo tiene aseguradas algunas campañas más: “Tampoco se deben dilatar los trabajos de campo mucho en el tiempo, porque puede haber problemas de de deterioro o expolio, pero dos o tres campañas, muchas veces, es casi lo mínimo para que el yacimiento quede perfectamente delimitado, estudiado y rigurosamente excavado”.

No obstante, Cerdeño hace hincapié en que es necesario que las instituciones no olviden el ámbito de la cultura y, dentro de la cultura, la arqueológica: “No es que el Estado tenga que financiarlo todo, pero tampoco olvidarlo. Parece que este año se han vuelto a reanudar las subvenciones en Los Rodiles. Tenemos algo de subvención estatal, con lo cual es un punto de esperanza de que la Administración vuelva a financiar, en cierta manera, la actividad investigadora que, naturalmente, no tiene que ser necesariamente rentable, más de lo que lo es la investigación y cultura dentro de un país”, sentencia la profesora.

Un hallazgo casual

El descubrimiento de esta necrópolis, comenta la directora de las excavaciones de Los Rodiles, fue casual: “Creemos que aquí existe un poblado celtibérico mucho más antiguo, del siglo VII a. C. e hicimos unos sondeos para intentar localizarlo y en vez de encontrar el poblado celtibérico, que sí que debe estar, porque hay cerámicas, apareció la necrópolis visigoda”, afirma.

El hallazgo se realizó hace siete años, durante una de las campañas en el yacimiento celtibérico de Los Rodiles, pero según María Luisa Cerdeño, hasta este momento no se habían dado las circunstancias para organizar un equipo multidisciplinar que permita estudiar convenientemente los restos extraídos: “nosotros –refiriéndose al equipo de arqueólogos de Los Rodiles- somos especialistas en arqueología hasta la época romana y, metodológicamente, controlamos todo bien, pero lo correcto para un proyecto científico es que haya una colaboración interdisciplinar entre nosotros, que hemos descubierto el yacimiento, un arqueólogo medievalista y, por supuesto, un antropólogo que se haga cargo de los restos humanos”. En este sentido, aclara el profesor Retuerce, “otros habrían excavado y esos restos se habrían quedado, a lo mejor, en un Museo, sin estudiar, pero nosotros tenemos garantizado el estudio de los restos”.

El lugar donde se ha descubierto la necrópolis visigoda se corresponde con la zona arqueológica de Los Rodiles, donde, según explica Cerdeño, existen varios enclaves de distintas épocas: “Del Celtibérico antiguo, que es la Primera Edad de Hierro, es decir, el siglo VII a. C. ; El enclave grande, de Los Rodiles, del siglo III y siglo II a. C.; existe, a continuación, una vía romana, que no está excavada, pero está el pie, que cubriría los primeros siglos de la Era; a continuación la necrópolis visigoda, que cubriría el siglo VI y siglo VII y luego la propia ermita medieval”. El interés de esta zona radica, por tanto, en que “parece que existe una continuidad, es decir, que no se abandonó nunca”. 

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