Sánchez-Pardo, un artista con entrega

El pintor afincado en El Clavín continúa creando diseños tras su jubilación de la Real Fábrica de Tapices, donde pasó toda la vida y llegó a ser jefe de dibujantes. • El artista ha donado un cuadro del escudo a la Diputación, en uno de sus ya habituales gestos de generosidad con la provincia que le ha valido esta vez una exposición en la Sala Antonio Pérez de la capital. • “Estoy en un momento muy feliz disfrutando mucho”, reconoce.


Ricardo Sánchez-Pardo ha pasado toda una vida a la sombra de Goya. No sólo porque el al artista que, junto a Velázquez, más admira (“son los dos más grandes”), sino porque ha trabajado siempre en la Real Fábrica de Tapices haciendo lo que el tozudo pintor zaragozano hizo también en su día: diseñar tapices. En el caso de este alcarreño adoptivo ingresó en la factoría madrileña con 14 años y ya no salió hasta su jubilación. Fue incluso jefe de dibujantes. Pero es que la de Sánchez-Pardo es una vida entregada al arte. Su pasión es casi innata: una vez confesó que de pequeño dibujaba marcianitos mientras escuchaba la radio. Esta vocación tan temprana fue creciendo pero jamás le ha abandonado y todavía hoy sigue en forma, afanado en corresponder a las musas desde su casa-taller del Clavín.

Algunos de los trabajos más conocidos de este alcarreño de adopción –lleva aquí ya más de un cuarto de siglo– se encuentran en los palacios y sedes institucionales más importantes del país: sus diseños para alfombras, reposteros y tapices decoran el Palacio Real, el Congreso de los Diputados, la Asamblea de Madrid, el Senado, el Hotel Palace o el Hotel Ritz, entre otros.

Estos días ha sido protagonista de una muestra abierta hasta este martes 8 de julio en la Sala Antonio Pérez que Diputación tiene en el Centro San José de Guadalajara, mostrando una colección de obras titulada ‘La pasión por el dibujo’ que reúne sobre todo acuarelas de temas heráldicos, dibujos a plumilla, retratos a lapicero y copias al óleo de autores clásicos.

La institución provincial le ha reconocido así su último regalo, un cuadro de un escudo. Porque de su estudio siguen saliendo obras con destino a algunos de los lugares públicos de la provincia. No es la primera vez que cede desinteresadamente alguna obra: ya lo hizo en la iglesia de Archilla con ‘Los cuatro evangelistas’ o con la ‘Inmaculada concepción de Murillo’ donada al Colegio Santa Ana de la capital arriacense al cumplir medio siglo. También en esta forma de ser generoso con su gente hay entrega.

El artista se ha confesado emocionado con la exposición, por cuanto sigue viéndo el cariño de las gentes y las instituciones alcarreñas. “Estoy en un momento muy feliz, disfrutando muchísimo. He hecho siempre cosas por esta provincia, aunque siempre sin pagar ni un duro, y ahora se están reconociendo”, explica.

Abundan en la muestra copias con estilo personal de artistas barrocos y sobre todo de Velázquez, maestro del que se ha atrevido con ‘El aguador de Sevilla’ o ‘La Venus en el espejo’: “¡Lo que he sufrido, aunque con gusto, y lo bien que lo he conseguido al final!”, exclama él mismo, orgulloso del trabajo expuesto ante este último cuadro. Y, como la entrega no tiene límites, ya tiene en mente su próximo reto: ‘La fragua de Vulcano’.