Homenaje a Sobrino en su casa natal

Celia, Delia y Daniel Sobrino asistieron al acto de homenaje que la ciudad ha rendido este viernes a su padre, el escultor Francisco Sobrino, que falleció el pasado 10 de mayo tras una larga enfermedad. • El alcalde ha anunciado que el museo que se levanta en su nombre en las antiguas Naves del Matadero, se inaugurará a principios de 2015. • El poeta José Suárez de Puga y el crítico de arte Francisco Vincent, han tenido palabras de cariño hacia el que fue su amigo.


Una placa recuerda desde hoy al escultor guadalajareño Francisco Sobrino, "artista universal", fallecido el pasado 10 de agosto en Francia. En su casa natal, en la calle Manuel Medrano, junto al Parque de San Antonio, sus tres hijos -Delia, Celia y Daniel, autoridades, encabezadas por el alcalde, Antonio Román, vecinos, escultores y muchos amigos, han homenajeado con palabras de cariño a un artista desconocido, incomprendido, poco valorado en su país y en Guadalajara, pero no a nivel internacional, ha dicho Francisco Vincent, vecino de El Clavín, amigo del escultor y crítico de arte, en su discurso.

El alcalde, que ha confirmado que el Museo Sobrino se inaugurará a principios de 2015, recorrió en su discurso la trayectoria del escultor, un hombre "siempre ligado a Guadalajara. Lo demuestra su taller a pocos metros de esta calle, su casa de Utande o las piezas artísticas que dejó en la ciudad". Román dijo que Sobrino "defendía que las obras de arte necesitan del espectador para ser terminadas" y recordó su 'militancia' en el opt-art, o arte óptico, una inquietud que le llevó a hacer esculturas en la calle. "La ciudad tiene huellas de su creación", recordó, "especialmente la escultura blanca, alta y referencia para muchos de quienes nos visitan, en la rotonda de los Geo" o en el Teatro Buero Vallejo.

Román ha añadido que el Ayuntamiento "ha ido adquiriendo obra del autor para que se ponga en valor su creación", una obra que su amigo y crítico de arte Francisco Vincent: "he perdido al amigo y al artista". Vincent, que le descubrió en 1975 en Madrid con obras bidimensionales -"me hicieron plásticamente cautivo de lo geométrico"- y coordinó la colectiva que se pudo ver en Guadalajara en los años 90, dijo que lo suyo ha sido "la crónica de una seducción". Es "un artista excepcional, es uno de nuestros más reconocidos exponentes del movimiento óptico-cinético internacional".

El poeta José Antonio Suárez de Puga leyó unas cortas estrofas que escribió para ilustrar una serie de estampas que publicaron juntos a lo largo de nueve años y en la que participó con su "trabajo exquisito" Manolo Durante, que asistió al acto. Tras 'Nueve estancias para Francisco Sobrino", tomó la palabra final una de las hijas de Francisco Sobrino, Celia, que emocionada, agradeció a todos su presencia y lo dicho "de mi padre como artista. Papá nos dejó un poco huérfanos pero pueden contar con nosotros para mantenerlo en vida a través de su obra con el apoyo y la amistad de todos sus amigos y de la gente presente".