La edad de Oro del arte japonés

El Museo Provincial de Guadalajara acoge hasta el 15 de junio la exposición temporal 'La mirada interior', un paseo por el arte del Japón del período Edo en el 'nuevo' Salón de Linajes, recién recuperado como espacio expositivo. • Más de 1.400 personas han visto ya la muestra, enmarcada dentro del Año Dual España-Japón. • Entrar al Museo Provincial ya no es gratis, cuesta 3 euros.


Es sólo un pedazo de la historia de Japón pero uno de los más ricos culturalmente. El período Edo, a principios del siglo XVII, supuso un cierre de fronteras, sí, desterró influencias extranjeras pero también dio la estabilidad y la paz al país y supuso, sobre todo, una etapa de explosión artística. Prueba de ello es la exposición que se muestra hasta el próximo 15 de junio en el Salón de Linajes del Museo Provincial, recuperado como espacio expositivo tras la mudanza del Archivo Histórico del Palacio del Infantado. 'La mirada interior. Japón/Edo (1603-1868)' recopila piezas muy diferentes -desde juegos de té y cerámicas hasta un bello kimono rojo- que describen dos siglos y medio de creatividad. Japón, unificada bajo el único gobierno del shogunato Tokugawa, se dio durante aquel tiempo un baño de arte detallista y de presentación espectacular. Arte que abundó hasta en las más sencillas expresiones de la vida, formó parte de las costumbres populares y alimentó técnicas como la xilografía, creando las imágenes del mundo flotante (los ukiyo-e), las bellas postales de la vida japonesa: el teatro kabuki, las salidas a la playa, la coquetería femenina o viajes como la ruta del Tokaido.

La exposición se divide en dos salas. En la más pequeña, un kimono preside la estancia que completa una curiosísima enciclopedia visual de la vida en Japón, la 'Mangura' -cortesía del Museo Nacional de Artes Decorativas- así como una serie de estampas xilográficas en papel, prestadas por la Biblioteca Nacional.

En el caso de la enciclopedia, son quince volúmenes con varios miles de dibujos que el ilustrador Hokusai Katsushika comenzó hacia 1804. El primero lo escribió para sus alumnos y para escuelas de artesanos en tres colores -gris claro, negro y rojo tenue-. Hokusai tardó 30 años en terminar toda la serie dedicada, entre otros temas, a las vistas del Monte Fuji, a pruebas y vida cotidiana (sumo, acróbatas, teatro, animales...), productos del mar o el citado teatro kabuki, creado para divertir a la clase media de la era Edo, y también presente en los grabados que se pueden ver en la sala. Uno de ellos es de Toyohara Kuchinika (1835-1900), nombre artístico de Yasohachi Oshima, que pasaba horas y horas dibujando retratos de los actores de este tipo de representaciones. Pero no era la única temática.

En la exposición es patente además cómo aparecieron relecturas y adaptaciones literarias y visuales del libro 'La Historia de Genji', una novela clásica de la literatura japonesa, considerada como una de las más antiguas de la historia. Así surgieron parodias como 'Un Genji rústico por una falsa Murasaki' (hacia el año 1000) que dio pie a un nuevo género de estampas, las genji-e, con todas sus secuelas: había xilografías que dejaban constancia de los trabajos de la cría del gusano de seda, de la vida de cortesanas, de actores o aficiones de las mujeres bellas contemporáneas.

El pequeño recibidor del Salón de Linajes permite reflexionar también sobre la huella religiosa que dejaron los españoles, llamados por los nipones 'bárbaros del Sur'. El catolicismo se propagó rápidamente pero se vio como una posible conquista occidental y se prohibió su práctica al mismo tiempo que se cortaron los vínculos comerciales con el resto del mundo. Con todos, menos con China y Países Bajos. De aquel momento 'crítico' se exponen arcas y arquetas así como un cuadro, cedido por el Museo Santa Cruz de Toledo, retrato del santo franciscano Juan Carreño de Miranda (1645-1650).

La gran sala está dividida, a su vez, por un muro blanco que permite un paseo por el arte guerrero. Las armaduras eran apreciadas como meros objetos decorativos. De hecho, se fabricaban estando más interesados en su belleza que en su utilidad bélica. Del siglo XI al XVI se elegieron a los mejores laqueadores, cinceladores y tintoreros para fabricar trajes como el que se expone en esta muestra, que también recoge estribos de hierro nielado en plata (s.XVII-XVIII) y empuñadoras recubiertas con piel de pescado.

Devoción por el detalle

En el período Edo hubo devoción por el detalle. Es una etapa definida por la relación entre el arte y la vida, su sensibilidad abierta y moderna y el gusto ocasional por el alarde extravagante. En la muestra queda el reflejo de la influencia de religiones como el budismo, confucianismo y sintoísmo -se expone una escultura de Buda, del siglo XVIII-. Los monasterios budistas fueron centros de creación y difusión de cánones y principios artísticos. En el arte japonés, además, la naturaleza proporcionaba conceptos brillantes y alegres, que plasmaron en fuentes, jarrones de porcelana y esmalte, quemaperfumes, grandes tíbores y en xilografías como la que Ando Hiroshige realizó de la famosa Ruta del Tokaido (Camino del Mar del Este), que unía Kioto y Tokio. Fue una de las cinco más importantes del período Edo y la más utilizada. Se tardaba dos semanas a pie en recorrerla.

Ingerir té era una ceremonia vinculada al espíritu del zen, en la que no participaban nunca más de cinco personas. El último recorrido por 'La mirada interior' muestra varias teteras -en solitario y en juegos-, alguna perteneciente al siglo XVII; otra, procedente del Tesoro del Delfín, realizada en madera, oro y laca y una más, del XIX, realizada en estilo banko (loza de estilo rústico).

La exposición se completa con una muestra de las producciones textiles, armas y algunos bronces y trabajos en marfil y hueso, así como plantillas decorativas en papel de morera del siglo XIX y espejos de tocador femenino con una iconografía que alude a la longevidad y la felicidad doméstica.

Las piezas de esta mirada a la creatividad del Japón de hace cuatro siglos proceden del Museo Nacional de Artes Decorativas principalmente y de otros museos como el Museo Cerralbo, el Museo de América, el Museo Nacional de Antropología y el Museo de Santa Cruz de Toledo así como una colección particular.

La muestra, inaugurada el pasado 9 de abril ha sido visitada por más de 1.400 personas. Si no hay prórroga, se clausurará el próximo 15 de junio. Con 'La Mirada Interior. Japón / Edo (1603 -1868)' , la Consejería de Educación, Cultura y Deportes se suma a la celebración del 'Año Dual España-Japón' que conmemora el 400 aniversario de la embajada Keicho a Europa (España y Roma) en 1613.

Actividades paralelas

Con motivo del Día Internacional de los Museos, se han organizado diferentes actividades en torno a la exposición. Este miércoles arranca un ciclo de conferencias sobre arte japonés -la segunda ponencia está fijada para el 11 de junio- y este domingo se celebran unas jornadas de cultura japonesa que incluyen talleres de origami, caligrafía japonesa y recreación de ceremonia del té.

Además, la Tienda del Museo ha elaborado a propósito de la exposición pines pintados a mano e imanes, también artesanales, en forma de kimono.


'La mirada interior'. Martes a Sábado de 10 a 14 h. / 16 a 19 horas. Los domingos de 10 a 14 horas. Entrada general: 3 euros, incluido el pase a todas las exposiciones del museo. Gratuito: Día de la Región (31 mayo). Descuentos para grupos escolares, investigadores en activo, pensionistas, parados, familias numerosas, grupos y titulares de carnet joven.

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