Almadrones vuelve a tener Apostolado del Greco

Unas copias recién pintadas de los nueve cuadros repartidos por todo el mundo volverán para quedarse en la localidad, casi un siglo después de su expolio. • Lo ha revelado la historiadora María Lara en una conferencia en el Infantado en la que ha anunciado también que serán expuestos en la Sala Antonio Pérez del San José, en la capital.


Los apóstoles de la iglesia de Almadrones eran conocidos en el pueblo como “los hombres feos”. Su mala conservación y las características facciones de los rostros de El Greco les presentaba con cierto aspecto siniestro e hicieron que cundiese este apodo en el pueblo, adonde habían llegado al menos dos siglos antes y de donde salieron durante la Guerra Civil hacia destinos tan dispares como el Museo del Prado o Estados Unidos.

Este expolio, sobre todo por el bajo coste con que fueron vendidos, o cuando menos injusticia histórica con este pueblo guadalajareño, tiene por fin cierta reparación: hasta Almadrones han llegado ya las copias de los nueve cuadros que hubo en su iglesia, gracias a una iniciativa que había sido impulsada por un grupo de vecinos y que culmina en pleno Año Greco, con motivo del IV centenario de la muerte del pintor cretense afincado en Toledo, epicentro de las celebraciones.

La noticia la ha revelado una experta en la materia, Laura Lara Martínez, durante su conferencia de este jueves en el Palacio del Infantado, dentro de la programación del Museo de Guadalajara. La historiadora alcarreña ha ofrecido unas pinceladas de la vida y la obra del pintor y ha acabado recordando su relación con Guadalajara a través de este Apostolado.

Más de 75 años lejos de la localidad

De este modo, los vecinos de Almadrones volverán a tener entre los muros de su iglesia los retratos de Jesús y de ocho de sus discípulos. Los apostolados suelen contar con los doce, pero de este sólo se conservan estos, cuatro de ellos en el Museo del Prado y cinco en Estados.

Las copias han sido realizadas en un taller de Córdoba por Clemente Rivas y están en la localidad a la espera de dos jornadas grandes para su puesta de largo: una inauguración en el propio municipio y su exposición temporal en la Sala de Arte Antonio Pérez del complejo San José, este mismo mes de marzo.

Según ha recordado Lara, los apodados “hombres feos” no habían sido censados en la relación de patrimonio que hizo en su día el cronista Juan Catalina, pero si fueron reconocidos y valorados por su sucesor, Layna Serrano, quien sin embargo apenas dispuso ya de tiempo para estudiarlos porque irrumpió la guerra y, con ella, comenzó el expolio.

“El pueblo merece un reencuentro después de que quedase abierta esa herida” con un expolio que también venía siendo criticado por otras voces como la de Antonio Redondo, vecino de la localidad. En estos momentos los cuatro originales del Prado (El Salvador, San Pablo, Santiago El Mayor y Santo Tomás) se exponen, al menos, con el nombre de ‘Apostolado de Almadrones’. Los apóstoles que se exhiben al otro lado del Atlántico son San Andrés (Los Ángeles), San Simón, San Mateo (ambos en Indianápolis) y San Juan Evangelista (en una colección privada), en estos últimos casos después de que un primer comprador, un marchante norteamericano, los revendiese en diferentes subastas entre los años 1952 y 1972.

La historia de los cuadros

Aunque inicialmente los lienzos salen de Almadrones para ser preservados de los riesgos de una Guadalajara que era campo de batalla en el frente de Madrid, quedando custodiados en algún rincón del Fuerte de San Francisco de la capital provincial “sin que se les hiciera mucho caso”, lo cierto es que su mal estado de conservación hizo que Juan de Lozoya los trasladase al Museo del Prado para su restauración, aprovechando un presupuesto dedicado para tal tarea.

Según las indicaciones que ha ofrecido la historiadora Lara, posteriormente regresaron a la provincia por reclamación del obispo de Sigüenza, que sin embargo prefierió venderlos para sanear las cuentas de la Diócesis, evitando ya para siempre su regreso a la localidad, donde estaban expuestos desde, al menos, el siglo XVIII –cuando aparecen en un primer inventario–, tal vez como consecuencia de un donativo de un obispo de Cuenca natural de la localidad que habría vivido a finales del siglo anterior.

“Fueron vendidos por un precio irrisorio, cuando hoy podrían ser emblemas del patrimonio de la provincia”, asegura Laura Lara, que también ha encuadrado estos lienzos dentro de la trayctoria artística de El Greco, como un buen ejemplo de lo que hizo en “el ocaso de su vida”.

Así, frente a lo que resulta habitual en periodos pictóricos anteriores, en estos cuadros el cretense no demuestra un mismo cuidado en los detalles, por ejemplo de los tejidos, y en los fondos, a veces ofreciendo una sensación de inacabado.


El artista Antonio Redondo Paredes, nacido en Almadrones y afincado en Fuenlabrada, ofrece algunas pinceladas sobre el Apostolado de su pueblo en su blog Almadrones y El Greco.