Proyecto 3, un colectivo 10

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Hace diez años, un grupo de amantes de la escultura creó la asociación Proyecto 3. • Ahora vuelven a la Biblioteca, el lugar donde expuso por primera vez, con una exposición colectiva que puede verse hasta el 31 de enero. • La muestra está conformada por 30 piezas variadas de madera, cerámica, hierro, piedra y también pintura. 


No son profesionales, sólo amantes del arte, de construirlo y exponerlo, aunque en diez años como colectivo sólo una decena de exposiciones hayan permitido ver qué hacen estos 20 escultores amateurs de Guadalajara en sus talleres personales. Proyecto 3 -así se llamaron hace una década, cuando surgieron- es una asociación de escultores de la provincia de Guadalajara que hace esto por amor al arte y sin ánimo lucrativo alguno. La más joven, María, tiene 40 años; el más mayor, Julio, ha cumplido 67 y en esto de la escultura empezó cuando le llegó la jubilación.

Él es uno de los miembros que acompaña a Cultura EnGuada en la inauguración de la última exposición que han montado. El paseo es a través de una treintena de piezas  de madera, hierro y piedra convertida en futuras madres, manos, libros, formas, personajes… que saludan desde la escalera de la tercera planta de la Biblioteca y llevan hasta la Galería Superior. Ahí estarán hasta el próximo 31 de enero. 

Como si hubieran querido cerrar una espiral perfecta han vuelto a Dávalos. Allí expusieron también por primera vez hace 10 años. Era una escultura de madera, realizada a propósito del Maratón de los Cuentos "Tramalenguas’ se llamaba", recuerda Julio. Después de los cuentos, se quedó para siempre en Solanillos. 

"Hay pocos espacios para exponer"

“Cuando tenemos una exposición, lo publicamos entre nosotros y el que quiere, viene y expone”, explica Justo Vicente, presidente actual del colectivo, Licenciado en Bellas Artes, y profesor universitario de Artes Plásticas ya jubilado.

En estos diez años y con esta mecánica, lo han hecho en Solanillos, en Azuqueca, en Tendilla, en Cifuentes, en el  Colegio Oficial de Arquitectos de Guadalajara, en la Biblioteca –en tres ocasiones- y, sin éxito, lo han intentado en la sala de exposiciones del Buero Vallejo, dependiente del Patronato de Cultura, y en el Espacio de Arte Antonio Pérez, en el San José, propiedad de la Diputación, un lugar “que nos gusta mucho”, admite Justo, y en el que esperan mostrar sus obras, ya que han remitido la solicitud y sólo queda que la institución provincial les dé el visto bueno. 

Lo del Patronato lo ven más complicado aunque no tiran la toalla. “Nos piden un proyecto, pero en nuestro caso es difícil”, explica Justo. Las exposiciones que organiza Proyecto3 se abren a todos los socios y son ellos los que eligen libremente exponer o no. Por lo tanto, es difícil concretar un proyecto expositivo. Además, de aquí a 2015, que es cuando calculan que les dejarían la sala, un artista puede crear piezas que quiera exponer entonces y que ahora ni siquiera ha creado. Y un escollo más: al tratarse de un colectivo amplio, tampoco pueden agrupar las obras bajo una temática conjunta.

A esto le suman las pocas facilidades que ven por parte de las instituciones públicas. “En el Patronato nos piden una obra a cambio, y a ver, ¿qué obra damos?", razona Justo. Es una especie de contraprestación a cambio de que el Patronato le cede el espacio, algo que no terminan de entender. La primera vez que se quejaron, recuerda Justo, se les dijo “que sería gratuito” pero la segunda vez que han llamado a la puerta, han vuelto a requerirles una pieza como donación.

Según hemos podido comprobar, esta contraprestación continúa siendo un requisito del documento ‘Condiciones para la cesión de espacios de exposición’ del Patronato’.  

¿Y a dónde van todas las obras que los artistas les donan?, se preguntan. “Eso nos gustaría saber”. En cualquier caso, “no hay demasiados espacios para exponer” en la ciudad, dice Justo. Ni facilidades. Recuerdan entonces la realización de la escultura del beso del parque de San Roque: “Teníamos que montar los andamios por el día y volverlos a quitar por la noche, y al día siguiente volverlos a montar…”.

También citan el proyecto que tenían para convertir la olma de Bejanque en una escultura homenaje al mítico árbol, pero finalmente se aparcó. Fundamentalmente porque era “peligroso” trabajar con el árbol porque "estaba muy mal por dentro”, pero "es que tampoco vimos mucha predisposición de la concejal de Parques y Jardines”, dicen.

De madera a hierro

Las exposiciones que han organizado durante estos diez últimos años han sido variadas -no sólo en espacios cerrados, también en la calle- porque variados son los materiales con los que trabajan e incluso, la disciplina que practican porque también hay pintura. “Lo que más trabajamos es piedra, madera, hierro y cerámica, los más clásicos que hay. Hay alguna cosa en resina, pero menos”, explica Justo.  

Para la muestra que actualmente se exhibe en la Biblioteca, cada autor ha aportado tres obras, como es habitual, y esta vez se han decidido poco más de diez autores del colectivo, “más o menos la mitad”. Proyecto 3 no tiene ánimo de lucro sino afán de unir a personas que aman la escultura y tienen ganas de crear. “La culpa de que me dedique a esto la tiene mi mujer”, cuenta Julio Marian entre risas. “No quería que estuviera en casa parado, me dijo ‘tienes que hacer algo’  y me enredó. Empecé con el barro y continué… pasando de los pucheros a hacer hierro, cerámica y madera”. Todo de forma autodidacta, salvo el barro, cuya técnica aprendió en las Escuelas de La Cotilla. 

El objetivo de la asociación es bastante humilde de cara a la nueva década que empiezan. “Como no pensamos vivir de esto…”, dice Justo, tampoco se plantean salir del circuito provincial. “Estamos muy mayores…”, asegura entre risas. Pero la cultura no entiende de edades y esta muestra es un ejemplo. Hay arte para todos los gustos y tamaños. Hasta el 31 de octubre –“ojalá estuviéramos más días, nos han dicho en la Biblioteca”- hay una magnífica oportunidad de comprobarlo.