Los tesoros arqueológicos de la Sierra Norte, en 33 cartas

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Concluidas las últimas cartas arqueológicas realizadas en 22 municipios de la Sierra Norte con al apoyo de Adel, son ya 33 las redactadas gracias al Grupo de Acción Local. • Son imprescindibles a la hora de elaborar un Plan de Ordenación Municipal, los ayuntamientos pueden catalogar los yacimientos arqueológicos, inmuebles históricos y tesoros patrimoniales de sus municipios para protegerlos adecuadamente.  Con esta técnica, ya están detectadas ermitas, yacimientos, bodegas subterráneas, castillos o ciudades encantadas, como la de Tamajón.


Iglesias parroquiales, ermitas, agrupaciones de arquitectura negra, yacimientos arqueológicos, despoblados medievales, trincheras de la Guerra Civil, castillos, restos de alfares antiguos, ciudades encantadas o bodegas subterráneas. Son los tesoros de una veintena de municipios de la Sierra Norte que han sido recogidos en su propia carta arqueológica. Han sido los últimos y ya suman 33 en esta comarca, a través del Grupo de Acción Local Adel. Las cartas arqueológicas no son meros documentos sino claves para conocer qué patrimonio tiene cada municipio para saber cómo protegerlo después y un informe vital a la hora de elaborar un Plan de Ordenación Municipal.

Pero la elaboración de estas Cartas Arqueológicas no se basa sólo en informes. Cada una de ellas cuenta con su propio registro fotográfico del patrimonio catalogado, que además se georreferencia a través de GPS. La ejecución de este proyecto de Cartas Arqueológicas, en marcha desde 2010, ha supuesto  para Adel una inversión de 26.565,83 euros. Gracias a estos fondos se ha financiado un 84 por ciento por ciento de la inversión total, quedando el 16 por ciento restante en manos de los ayuntamientos. 

Recorremos parte de esta comarca para saber qué tesoros patrimoniales se han recopilado.     

Villares, Robledo y Santiuste

En estos tres términos municipales destaca la existencia de bienes inmuebles de época moderna, como iglesias parroquiales, ermitas y las agrupaciones de Arquitectura Negra de Robledo de Corpes y Villares de Jadraque.

También se han localizado un gran número de elementos etnográficos de época contemporánea, encontrándose tinadas para ganado ovicaprino, fuentes, tejares, palomares, vías pecuarias pertenecientes a la Cañada Real Galiana, puentes, ventas y casas de campo. Además, se han detectado yacimientos arqueológicos, como el del  Alto de la Tajarilla en Robledo de Corpes o el de El Castillejo en Santiuste, y elementos de patrimonio industrial, caso de la Mina La Hijuela en Robledo de Corpes. 

Sigüenza 

Tras inspeccionarse los 386 Kilómetros de esta localidad, en la que se incluyen sus 29 municipios agregados, se unió un intenso estudio de documentación bibliográfica, cartográfica y de materiales en el Museo de Guadalajara. Así, fue posible catalogar yacimientos arqueológicos, inmuebles y elementos paleontológicos, etnográficos y de arqueología industrial. El número de inmuebles protegidos alcanza los 301. A ellos hay que sumar seis  yacimientos paleontológicos, 14  elementos de patrimonio industrial y 76 enclaves etnográficos. 

Los yacimientos arqueológicos suman ya 187 -tres de arte rupestre, y cuatro vías o caminos históricos-. También se han documentado tres del paleolítico, 84 del neolítico o calcolítico-bronce, 19 del bronce final, 27 de la etapa celtibérica, 18 romanos, seis visigodos, 39 islámicos, 53 de la edad media cristiana, 31 de la edad moderna y 26 de la época contemporánea.

El Sotillo, Viana de Jadraque y Hortezuela de Océn 

La localidad de El Sotillo cuenta con una orografía quebrada, con muchos barrancos y arroyos, caracterizado por el paso del río Tajuña y el pantano de la Tajera.  Uno de sus yacimientos más importantes está ligado a la Ermita de Nuestra Señora de Aranz, la antigua iglesia de un despoblado medieval fundado por gentes de origen vasco. También destaca la presencia de kilómetros de trincheras de la Guerra Civil. 

El nombre de Viana deriva, precisamente, del paso de una vía de comunicación en época romana que, seguramente, fue transitada desde la prehistoria. De hecho, se han localizado abundantes restos de la edad del bronce. Destaca también una necrópolis altomedieval conocida y expoliada desde hace muchos años y numerosos elementos de carácter etnográfico. Mención especial merece la gran cantidad de bodegas que salpican toda la población de Viana, caracterizadas por poseer puertas con dinteles monolíticos de piedra de toba. 

Por último, el de Hortezuela es uno de los términos municipales más pequeños y también uno de los que tiene mayor densidad de yacimientos arqueológicos. Entre ellos hay una Villa Romana, restos de la época celtibérica y otros de la medieval islámica, entre los que se encuentra el Castillo de Almalaf. También la Guerra Civil dejó su huella en forma de bunker de hormigón que controlaba el paso por la carretera. 

Zarzuela de Jadraque, Las Inviernas y Baides 

Enclavada en las cercanías del Alto Rey, Zarzuela de Jadraque fue un centro alfarero de gran relevancia. Durante los estudios de superficie se han hallado varias zonas de extracción de arcilla, llegando algunas de ellas a constituir curiosos parajes de barrancos rojos. También se han documentado estructuras ligadas a los alfares y hornos empleados en la elaboración de tejas y alfarería popular. A esto hay que sumar caminos empedrados que comunicaban la población con sus molinos y con las minas de Hiendelancina pasando, a su vez, junto a casillas de pastores construidas al modo de la arquitectura negra, pero con el amarillo del esquisto. 

El municipio de Las Inviernas, por su parte, revela un pasado esencialmente ligado a la agricultura y la ganadería, aunque también cuenta con unos pocos, pero importantes, yacimientos prehistóricos y con un gran asentamiento celtibérico dotado de una torre medieval. Cabe destacar la presencia de elementos de la Guerra Civil que aumentan notablemente su presencia en los alrededores del valle y en torno a la antigua Cañada Real. Líneas de atrincheramiento dobles, cerros fortificados, cazatanques y nidos de ametralladora permanecen aún en el término municipal. 

En cuanto a Baides, han sido localizados restos de asentamientos humanos cerca de la vega y el río, lo que revela una fuerte relación con la agricultura. Destaca entre ellos el yacimiento del Barranco La Fraila, de la Edad del Bronce. También cruza su término municipal el Camino Real, utilizado desde la época Romana hasta principios del siglo XX como principal vía de paso del sur a la Sierra Norte. De hecho, Baides cuenta con un castillo construido para controlar la vega y el paso de grupos humanos durante la Edad Media. Por último, el casco alberga la Iglesia de Nuestra Señora de la Magdalena, del siglo XII, y el Palacio de los Condes de Salvatierra, del XVI. 

Campillo de Ranas y Tamajón 

Los trabajos realizados en Campillo de Ranas han confirmado el gran valor etnográfico y arquitectónico de esta singular zona. Mención especial merece el núcleo urbano de La Vereda, al que le atribuyen un interés extraordinario el entorno natural, la arquitectura, la etnografía y el excepcional estado de conservación del propio emplazamiento. 

En cuanto a Tamajón, numerosos son los yacimientos arqueológicos conocidos en la zona. Sin embargo, cabe destacar la propuesta de protección realizada para el entorno conocido como Ciudad Encantada y Karst, en el que se conforma un yacimiento arqueológico enorme y de primer orden. La belleza de la zona y su interés geológico, espeleológico, arqueológico, etnográfico, artístico y patrimonial requieren de una protección, así como cierto control de las visitas. 

Pradena de Atienza, Gascueña de Bornova y Atienza 

Los elementos patrimoniales más numerosos de Prádena de Atienza derivan de la economía agropecuaria propia de los conjuntos de la Arquitectura Negra.

A ellos hay que sumar el patrimonio industrial relacionado con la economía de producción, actualmente en desuso, caso de los molinos, las minas, la fragua y la cantera. En cuanto a los yacimientos arqueológicos, el más antiguo es el Covacho Gonzalo, del período epipaleolítico. También merece la pena señalar el despoblado de la Pradenilla, de la época medieval, que fue deshabitándose hasta quedar abandonado en el siglo XVI, ya que sus habitantes prefirieron ubicarse en Prádena para escapar del señorío de Jadraque y seguir perteneciendo al Común Villa de Atienza. 

En los trabajos realizados para la Carta Arqueológica de Gascueña de Bornova, además de los tradicionales conjuntos de Arquitectura Negra y de la economía agropecuaria, se localizaron restos medievales del despoblado de Castelpelayo. 

Construido en época califal, siglo X, y abandonado durante el reinado de Felipe II.  También hay elementos de patrimonio industrial del siglo XIX, como las ruinas de la fábrica de fundición La Constante, levantada por la sociedad inglesa La Bella Raquel en 1845.  En ella se trabajaron, hasta su cierre en 1926, la mayor parte de los minerales de plata extraídos en Hiendelaencina. Ubicada junto al Bornova, las instalaciones cuentan con una presa construida para aprovechar la fuerza hidráulica del río. Además, la fábrica llegó a contar con un núcleo residencial, hospital y escuela para los trabajadores y sus familias. 

Y en Atienza, los estudios han revelado numerosos elementos patrimoniales. Entre ellos hay despoblados medievales, inmuebles y restos etnográficos e industriales. Resalta, también, el alto número de yacimientos arqueológicos localizados, en su mayoría, en las proximidades de los núcleos urbanos actuales.

Además de los ya conocidos, se han descubierto otros de gran relevancia con muestras de arte rupestre que evidencian la ocupación de éste territorio desde épocas muy remotas. 

Cogolludo 

Tres edificios destacan entre los numerosos yacimientos y vestigios catalogados en este municipio y sus pedanías. Se trata del Palacio de los Duques de Medinaceli y la Iglesia de Santa María, en el casco urbano, y la Iglesia de San Miguel Arcángel, en Beleña de Sorbe, considerados Bien de Interés Cultural (BIC) con la máxima protección. A ellos habría que sumar, además, el castillo de Cogolludo y el conjunto fortificado de Beleña, clasificados como BIC de carácter genérico. 

En Cogolludo también pueden encontrarse viviendas decoradas con escudos heráldicos, magníficos ejemplos de arquitectura religiosa y el conocido como pozo de nieve. En Beleña de Sorbe, que engloba un interesante grupo de construcciones medievales, hay que señalar la fuente de Doña Urraca. Aleas representa un ejemplo único de arquitectura y urbanismo en regiones devastadas por la Guerra Civil; Torrebeleña tiene la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora y la ermita de la Virgen del Cerro; y Veguillas suma a la iglesia parroquial de San Martín interesantes restos de patrimonio industrial.  

Matillas, Huérmeces del Cerro y Medranda 

Matillas destaca por ser una importante muestra de arquitectura industrial, representada fundamentalmente por la fábrica de cementos El León. Su apertura, en 1909, provocó la creación de un poblado industrial que terminó compitiendo con el casco urbano. Actualmente se conservan algunos edificios, como las oficinas, la gran chimenea de ladrillo o el antiguo casino para empleados. También presenta una de las primeras pistas de tenis construidas en España. Utilizada por los primeros directivos de la fábrica, de origen británico, cuenta aún con su graderío para espectadores. En cuanto al despoblado del antiguo Matillas, abandonado en los 70, presenta una iglesia con elementos del románico tardío en avanzado estado de deterioro. 

Huérmeces se encuentra situado entre dos eminencias rocosas, el Lituero y la Peña Alta, lo que le ha convertido en un paso de gran importancia histórica. Rico en restos arqueológicos y paleontológicos, es digno de destacar el yacimiento de El Huesario, datado hace unos 15 millones de años y todo un referente a nivel peninsular. También se han localizado restos que prueban presencia humana desde la prehistoria hasta la actualidad. Entre ellos destacan la Fuente de Abajo, de origen romano, y la iglesia parroquial, de los siglos XVI a XVIII, así como diversas muestras de arquitectura tradicional. 

También habitada desde la prehistoria reciente, destacan en Medranda los numerosos ejemplos de arquitectura tradicional asombrosamente conservados, lo que confiere al conjunto una relevancia digna de protección. A ello hay que sumar el conjunto de bodegas, algunas de ellas subterráneas, localizadas al este del caso urbano y elementos históricos singulares, como la fuente de las cabezas, construida a principios del siglo XVI, o el molino situado a las afueras del casco. 

Membrillera, Pinilla de Jadraque y San Andrés del Congosto

Membrillera es otro de los enclaves que presentan asentamientos de la prehistoria. Destaca la Casilla de Moros, una pequeña fortificación medieval que, si bien ha despertado el interés de varios autores, está inmersa en un lamentable proceso de deterioro.  En el casco urbano se encuentran la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora la Blanca, fechada en el siglo XVIII, el conjunto de lavadero y fuente, construidos en 1796, y la vivienda con escudo de la calle Granados, 2. 

El rico entorno natural de Pinilla de Jadraque ha permitido una ocupación dilatada en el tiempo, dejando aquí vestigios arqueológicos de la prehistoria y la edad media. Mención especial merece la iglesia parroquial de La Asunción, de los siglos XII o XIII, y el Monasterio de San Salvador de Pinilla, en avanzado estado de ruina, que destacó por ser la primera fundación femenina de la orden de Calatrava. 

El paso de El Congosto, tan utilizado desde tiempos inmemoriales, hizo que San Andrés también contara con presencia humana ya en la prehistoria. En él destaca el puente de un solo ojo, perfil alomado, asentado en roca natural y que presumiblemente se levantó durante la Edad Media. También son dignas de mención la Iglesia de San Andrés, levantada entre los siglos XVIII y XIX, y la ermita de la Soledad, que puede remontarse al XVI.