Elfo tira del hilo de Goya

La compañía de títeres Elfo Teatro expone más de cuarenta figuras insipiradas en los personajes de los cuadros, tapices y dibujos del artista aragonés. • Desde Carlos IV y Fernando VII hasta la mujer barbuda o el gato con botas, entre las marionetas mostradas en el patio central de Dávalos. • La galería superior ofrece una muestra de dibujos y fotografías de Vera y Celaya.


Elfo Teatro ha tirado del hilo de los tapices goyescos, de los óleos, grabados y aguafuertes con caprichos y retratos cortesanos, para realizar una admirable colección de personajes que guardan un notable parecido con las criaturas del artista zaragozano. Durante todo este mes de mayo pueden admirarse en el patio central de la biblioteca pública, en el palacio de Dávalos, las criaturas de la compañía de títeres afincada en Tamajón, hasta 42 marionetas, guiñoles o títeres de varilla.

Elfo ha dado forma en tres dimensiones a los personajes de Francisco de Goya y Lucientes. Colgando de los hilos están los rostros de los reyes Carlos IV y Fernando VII, que el pintor había dejado en sus retratos al borde del ridículo y que en estas piezas se muestran ya caricaturescos, aunque sin perder el absoluto parecido con los originales. Lo mismo puede decirse de lo más florido de esa corte anticuada en un mundo en el que ya se encendían las bombillas de la Ilustración: secretarios de estado, embajadores, duques de Osuna o condes de Fernán Núñez.

También hay personajes reconocibles de algunos de sus tapices con escenas costumbristas, así como personajes del imaginario popular como el “militar finchado”, el torero Pedro Romero, Magdalena Ventura (la mujer barbuda, que da de mamar a su bebé) o el gato con botas, toda una familia de criaturas salidas de la mente del huraño pero fascinante habitante de la Quinta del Sordo, así como otras inspiradas en su misma concepción del mundo.

La propia compañía asegura que en estos personajes ha intentado “conservar la fuerza expresiva de sus grotescos perfiles, la riqueza y detalles de sus ropajes” de unos títeres, marionetas y fantoches que “ya tienen alma”.

Para quien se aproxime hasta esta exposición de “goyanetas” o “marigoyas”, que de los dos modos lo ha bautizado Elfo Teatro, también hay un acertijo: de las 42 marionetas, “hay una pieza falsa que hay que identificar”.

La labor que lleva a cabo esta agrupación teatral nacida en Madrid hace ya más de treinta años, pero afincada en Tamajón, pasa en su taller de marionetas por un doble objetivo, como ellos mismos explican en su web: “construimos el vestuario, atrezzo, escenografía y marionetas de los espectáculos de la compañía, y la comercialización de marionetas para tiendas de decoración y artesanía”. Quien pase por Dávalos y tenga un “capricho de Goya”, puede telefonear a la compañía porque estas fantásticas piezas están además a la venta.

Cabe recordar que Elfo Teatro representará a Guadalajara en el próximo Festival Internacional de Almagro, el más importante en España de teatro clásico, con la función para público familiar ‘Yo, Hércules Sabino… ¡Qué nombres!, el 10 de julio, compitiendo con otras cinco compañías dentro del II Certamen Internacional de ‘Barroco Infantil’.

Fotos: R.M. 

 


EXPOSICIÓN DE CELAYA Y VERA

También hasta el día 31 de mayo, en el horario de apertura habitual de la Biblioteca Pública de Guadalajara, podrá admirarse en la galería superior del palacio de Dávalos una exposición conjunta con la obra gráfica de Samuel Vera y las fotografías de Paula Celaya.

A lo largo del recorrido por estos cuadros, el dibujante y pintor Vera ofrece diversas estampas en acrílico o grafito donde abundan los paisajes, algunos de ellos reconocibles rincones conquenses o leoneses, casi siempre en tonos más apagados, frente a unos coloridos paisajes abstractos, con una gama de contrastes a cada paso a lo largo de la muestra.

Mientras, su compañera Celaya ofrece una serie de fotografías artísticas en las que priman los juegos de luces y sombras y, sobre todo, un enfoque original de la realidad más cotidiana, con escenas pintorescas como una gimnasta rítmica haciendo ejercicios de cinta en el claustro del Palacio del Infantado, un retrato de pies colgando o un amontonamiento de zapatillas deportivas. Una mirada absolutamente particular sobre la realidad de todos los días y un grato modo de acabar un paseo por las siempre acogedoras estancias del Palacio de Dávalos.

Fotos: R.M. 

 

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